Cuando en un año difícil, en el que los docentes no tenemos más remedio que reinventarnos para sonreír con la mirada y abrazar con el alma a nuestros niños y compañeros, se hace aún más complicado tener que expresar con palabras lo que siente el corazón ante la despedida de una MAESTRA con mayúsculas.

Hoy ha sido su último día en la docencia tras muchos años, toda una vida, de los que 12 cursos los hemos disfrutado en el Almodóvar, demostrando que ser maestro se lleva en el alma y que aprender es parte esencial de enseñar.

Asun, el Almodóvar se queda un poco huérfano sin tu eterna sonrisa y tus ganas de seguir mejorando y avanzando día a día.

Hubiéramos querido poder prepararte una despedida diferente pero sabemos que aún en la distancia, el calor del cariño de esta familia, que siempre será la tuya, te ha llegado al corazón.

En esta nueva etapa que acabas de empezar, te deseamos fuerza para exprimirla al máximo, energía para disfrutarla día a día e ilusión para no dejar de mirar la vida con ojos de niño. Esos ojos que siempre tuviste y que a pesar de saber que «vivir es una gran aventura» hoy han descubierto que Nunca Jamás dejaremos de extrañarte.